Por pensar que duraría
emprendí tan grande empresa,
y omitiendo comentarios
decidí hacer Fortaleza.
Teníamos nuestro planes y los planos, pero…
- por nuestra ignorancia – decidimos ignorarlos.
En cimientos de ilusiones
erguí pilares de sangre,
los muros fueron prisiones
- sólo de recordar… arde -,
de tormentos construimos
los pisos y habitaciones,
decoramos con pecados,
con secretos y traiciones.
Seguimos la construcción
piso tras piso…
Una torre
mazmorras
los patios
fosos
pasillos y corredores.
Completo quedó al fin,
el castillo de promesas,
promesas que no cumplimos,
promesas mal infundadas,
promesas, al fin y al cabo,
- que al parecer –
no valían nada.
< Dan Hernández >
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